"You can tell whether a man is clever by his answers. You can tell whether a man is wise by his questions."- Naguib Mahfouz
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lunes, 3 de marzo de 2014

Las fresas reducen el colesterol



Un equipo de voluntarios ha comido medio kilo de fresas al día durante un mes para ver si se producía alguna variación en sus parámetros sanguíneos. Tras finalizar este peculiar tratamiento, sus niveles de colesterol malo y triglicéridos se redujeron de forma significativa, según los análisis efectuados por científicos italianos y españoles.
Diversos estudios ya habían demostrado la capacidad antioxidante de las fresas, pero ahora investigadores de la Universidad Politécnica delle Marche (UNIVPM, Italia), junto a colegas de las universidades de Salamanca, Granada y Sevilla, han realizado un análisis que revela como estos frutos también ayudan a reducir el colesterol.
El equipo planteó un experimento en el que añadieron 500 g de fresas a la dieta diaria de 23 voluntarios sanos durante un mes. Se tomaron muestras de sangre antes y después de este periodo para comparar los datos.
Los triglicéridos disminuyeron un 20% tras comer fresas durante un mes
Los resultados, que publica el Journal of Nutritional Biochemistry, revelan que la cantidad total de colesterol, los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL o colesterol malo) y la cantidad de triglicéridos se redujeron un 8,78%, 13,72% y 20,80% respectivamente. La lipoproteína de alta densidad (HDL o colesterol bueno) se mantuvo sin cambios.
El consumo de las fresas también mejoró otros parámetros como el perfil general de los lípidos en el plasma, los biomarcadores antioxidantes (como la capacidad de absorción de radicales de oxígeno o la vitamina C), las defensas antihemolíticas y la función plaquetaria. Todos los parámetros volvieron a sus valores iniciales a los 15 días de abandonar el ‘tratamiento’ con fresas.
“Por primera vez se publica un estudio que apoya un papel protector de los compuestos bioactivos de las fresas frente a reconocidos marcadores y factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, destaca a Sinc Maurizio Battino, investigador de la UNIVPM y director del trabajo.
Referencia Bibliográfica: http://www.agenciasinc.es/

martes, 7 de enero de 2014

Un 40% de los familares de celiacos puede sufrir síntomas aunque los análisis den negativo

Biopsia del intestino delgado con atrofia de las vellosidades.

03 enero 2014 11:00
Un equipo de investigadores leoneses ha realizado un estudio con familiares de celiacos para saber si podían mostrar síntomas aunque hubieran dado negativo en los análisis de sangre. Los científicos han aplicado pruebas más específicas con una muestra de 67 familiares de primer grado a los que se ha aplicado, además, un análisis genético y una biopsia duodenal. La conclusión ha sido que hasta un 40% puede sufrir alteraciones que mejoran al quitar el gluten de la dieta


Los familiares de pacientes celiacos, sobre todo los de  primer grado, como son los padres, son uno de los grupos con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Esto es debido a que la celiaquía es una enfermedad autoinmune y tiene una base genética.
Por ello, es necesario que los familiares de pacientes celiacos realicen pruebas para conocer si están afectados. En la actualidad, estas pruebas se basan en la serología, o lo que es lo mismo, la realización de un análisis de sangre para comprobar la presencia de anticuerpos, señalan los autores de un estudio publicado recientemente en la revista European journal of gastroenterology & hepatology.
Como explica el coordinador del trabajo, el doctor Santiago Vivas, hasta un 15% de los familiares de pacientes celiacos, sobre todo familiares adultos, puede llegar a desarrollar la enfermedad. Sin embargo, si las pruebas serológicas son negativas, no se actúa hasta que no aparecen los primeros síntomas.
Un porcentaje alto de familiares puede sufrir alteraciones como la atrofia de las vellosidades del intestino delgado que mejoran al quitar el gluten
Muestra de pacientes
“En el estudio nos centramos en este grupo, principalmente en los padres de niños celiacos, que son los más difíciles de diagnosticar porque muchos no tienen síntomas. A partir de algún trabajo publicado previamente y de nuestra experiencia, aunque no tengan síntomas o los síntomas sean leves y, sobre todo, aunque la serología sea negativa, un porcentaje alto de estos familiares puede tener ya signos de la enfermedad celiaca como es la atrofia de las vellosidades en el intestino delgado, síntomas que mejoran al quitar el gluten de la dieta”, detalla.
En una muestra de 92 pacientes, los investigadores han realizado el cribado habitual basado en la serología y les han ofrecido la realización de un estudio genético y una biopsia duodenal, independientemente de que la prueba de anticuerpos fuera positiva o no.
Finalmente, 67 pacientes participaron en el estudio y se comparó el rendimiento diagnóstico de ambas estrategias. Lo que han observado es que este rendimiento diagnóstico es significativamente mayor con el nuevo planteamiento. “Hemos observado alteraciones en más del 40% de los participantes en el estudio mientras que con el abordaje inicial solo se detectó el 25%”, indica Vivas.
Nuevo estudio
El trabajo se engloba en un proyecto financiado por el Instituto de Salud Carlos III a través del Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS), y se ha llevado a cabo en los últimos tres años. Tras esta primera aproximación, el próximo paso será publicar los resultados de un nuevo estudio con 150 familiares de pacientes con síntomas clínicos y alteraciones intestinales, a los que se suprime el gluten de la dieta para comprobar si mejoran.
Referencia bibliográfica:
Vaquero, L., Caminero, A., Nuñez, A., Hernando, M., Iglesias, C., Casqueiro, J., & Vivas, S. "Coeliac disease screening in first-degree relatives on the basis of biopsy and genetic risk". European journal of gastroenterology & hepatology (2013).

Demuestran que la dieta dukan aumenta el riesgo de padecer problemas de riñón



Científicos de la Universidad de Granada advierten de la necesidad de controlar las dietas hiperproteicas, como la famosa dieta de Pierre Dukan, ya que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades renales a largo plazo y empeoran los marcadores urinarios y morfológicos del riñón. Así lo afirma un reciente estudio realizado por estos expertos y llevado a cabo en ratas. 
Las dietas hiperproteicas, como la famosa dieta dukan, aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades renales a largo plazo y empeoran los marcadores urinarios y morfológicos del riñón.
Entre las patologías que pueden provocar destaca la nefrolitiasis (cálculos renales o piedras en el riñón), debido a una disminución drástica del citrato urinario (un inhibidor de la cristalización de sales de calcio), un aumento del calcio urinario (para compensar la acidez metabólica que provoca el exceso de proteína) y a un descenso del pH de la orina.
Entre las patologías que pueden provocar las dietas altas en proteínas destaca la nefrolitiasis, es decir los cálculos renales o piedras en el riñón
Así lo han demostrado científicos de la Universidad de Granada (UGR), quienes a través de un experimento llevado a cabo en ratas examinaron los efectos de una dieta hiperproteica sobre parámetros renales plasmáticos, urinarios y morfológicos. 
Para llevar a cabo este experimento, los investigadores trabajaron con 20 ratas Wistar, que se dividieron en dos grupos de 10.
El primero de ellos consumió una dieta hiperproteica (en la que el nivel de proteína representaba el 45% de los nutrientes ingeridos) mediante la administración de suplementos de hidrolizados proteicos comerciales, mientras que el otro grupo actuó como control y siguió una dieta normoproteica.
Los científicos realizaron este experimento con ratas durante 12 semanas, lo que equivaldría a años en humanos.
Un 10% menos de peso
Los resultados demostraron que las ratas que siguieron una dieta hiperproteica perdieron hasta un 10% de peso corporal en este tiempo, pero sin que se produjera una mejora paralela en el perfil de lípidos en plasma. Además, el citrato urinario de estas ratas fue un 88% inferior, y el pH urinario, un 15% más ácido.
Las ratas que siguieron una dieta hiperproteica perdieron hasta un 10% de peso corporal en este tiempo
Además, el peso del riñón de los animales sometidos a una dieta hiperproteica aumentó un 22%, y también se incrementaron en un 13% el área glomerular (el glomérulo es la red de capilares de filtrado de sustancias en el riñón) y un 32% el área mesangial (matriz de colágeno que sostiene a ese glomérulo). 
A la luz de los resultados de este trabajo, su autora principal, Virginia Aparicio García-Molina, afirma que es necesario “realizar un control exhaustivo” de aquellas personas que se someten a una dieta hiperproteica, como es el caso de la dieta propuesta por Pierre Dukan, “ya que los efectos adversos que pueden tener sobre su salud a largo plazo son importantes”.
La investigadora advierte asimismo que los efectos negativos que las dietas hiperproteicas tienen sobre el riñón dependen también de la presencia de otros nutrientes en la dieta. “El consumo elevado de frutas y verduras hace que el riesgo de que se formen cálculos renales sea menor, algo que probablemente se deba al alto contenido de potasio y magnesio de estas, que compensan la acidez de la dieta alta en proteínas”, concluye Aparicio.
Referencia bibliográfica:
V. A. Aparicio, E. Nebot, R. García-del Moral, M. Machado-Vílchez, J. M. Porres, C. Sánchez and P. Aranda. "High-protein diets and renal status in rats". Nutrición Hospitalaria. 2013;28 (1):232-237. ISSN 0212-1611 • CODEN NUHOEQ S.V.R. 318

lunes, 28 de octubre de 2013

Cuanto más chocolate, menos grasa corporal



Investigadores de la Universidad de Granada han desmontado científicamente la vieja creencia de que comer chocolate engorda. Es más, un alto consumo de chocolate está asociado a niveles más bajos de grasa en todo el cuerpo, independientemente de si se practica o no actividad física o de la dieta que se siga.
Este trabajo, que desmonta la vieja creencia de que comer chocolate engorda, tomó como muestra a los adolescentes que participaron en el estudio HELENA (Healthy Lifestyle in Europe by Nutrition in Adolescence), que analiza los hábitos alimentarios de los jóvenes de nueve países europeos, entre ellos España.
Los resultados, en el que participaron 1.458 adolescentes de entre 12 y 17 años, mostraron que un mayor consumo de chocolate se asoció con niveles más bajos de grasa total y central.
Es importante destacar que estos datos fueron independientes del sexo, la edad, la madurez sexual, la ingesta energética total, la ingesta de grasas saturadas, fruta y verdura, el consumo de té y café, y la actividad física de los participantes.
Estos resultados fueron independientes del sexo, edad, madurez sexual, ingesta energética total, ingesta de grasas saturadas, fruta y verdura, consumo de té y café y actividad física
Como explica la autora principal de este artículo, Magdalena Cuenca García, “recientes estudios realizados en adultos sugieren que su consumo se asocia con un menor riesgo de trastornos cardiometabólicos”. “Es un gran antioxidante, anti-trombótico y anti-inflamatorio, tiene efectos anti-hipertensivos y puede ayudar a prevenir la cardiopatía isquémica”.
Según los expertos, este efecto podría deberse, en parte, a la influencia de las catequinas sobre la producción de cortisol y la sensibilidad a la insulina ambas, relacionados con el sobrepeso y la obesidad.
Con todo, los investigadores insisten en la necesidad de ser moderados en el consumo de chocolate. “En cantidades moderadas, el chocolate puede ser bueno, como ha demostrado nuestro estudio. Pero un consumo excesivo resulta, sin duda, perjudicial. Como se suele decir: demasiado de algo bueno, ya no es bueno”.
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:http://www.agenciasinc.es

domingo, 29 de septiembre de 2013

Descubren un grupo de neuronas que nos hacen comer en exceso


PILAR QUIJADA

Día 26/09/2013 - 23.35h

La investigación llevada a cabo en ratones puede conducir a nuevos tratamientos de los trastornos de la alimentación

Descubren un grupo de neuronas que nos hacen comer en exceso
La función del hipotálamo lateral en el control del hambre se conoce desde antiguo, pero se sabe menos de las regiones de esta estructura con otras regiones del cerebro que pudieran controlarla. Los investigadores de Carolina del Norte, liderados por Garret D. Stuber, se centraron una importante conexión entre la amígdala, implicada en las reacciones emocionales y el hipotálamo lateral. En concreto, en los núcleos del lecho de la estría terminal (BNST, por sus siglas en inglés) tiene un papel integrador de diferentes estados motivacionales, incluyendo el hambre. Se sabe además, que las neuronas que lo forman se activan durante la alimentación y que inhiben la actividad del hipotálamo lateral, que controla el hambre.
Utilizando una técnica denominada optogenética, desarrollada en la universidad de Stanford, que permite a los investigadores activar y desactivar a voluntad circuitos neuronales en ratones vivos por medio de la luz, pudieron controlar a voluntad las ganas de comer de los roedores. Para lograrlo se transfiere al grupo de neuronas que se quiere estudiar el DNA de proteínas del alga sensible a la luz por medio de virus. Cuando se proyecta luz láser sobre el cerebro, sólo se activan las neuronas que expresa la proteína sensible a la luz.
Gracias a esta técnica, cuando activaron las neuronas del BNST por medio de la luz, observaron que se suprimía la actividad de las neuronas excitadoras (glutramatérgicas) especializadas en controlar el hambre en el hipotálamo lateral, haciendo que los roedores comieran incluso aunque estuvieran hartos.  Sin embargo, al desactivar esta vía  los ratones dejaban de comer aunque estuvieran hambrientos.
Los resultados, señalan los investigadores, ayudan a explicar cómo las alteraciones en esta vía de señalización que va de la amígdala al hipotálamo lateral podrían conducir a conductas desadaptativas en la alimentación. Y aunque se han realizado en roedores, aseguran, pueden conducir a nuevos tratamientos para los trastornos de la alimentación y la obesidad en los seres humanos.

Confirman que el consumo de frutas y verduras reduce el riesgo de mortalidad

fruta
Como consecuencia de una alimentación rica en frutas y verduras, el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular se reduce un 15%. /Prescott Pym
SINC | 25 septiembre 2013 10:00
Los beneficios del consumo de frutas y verduras no son un nuevo descubrimiento. Sin embargo, una nueva investigación confirma su papel en la reducción de la mortalidad. Este descenso es más importante en el caso de muertes por enfermedades cardiovasculares.
El análisis, publicado recientemente en el American Journal of Epidemiology, ha sido dirigido por investigadores de diez países, entre ellos España, en el marco del Estudio Prospectivo Europeo sobre Nutrición y Cáncer (EPIC).
La muestra analizada incluye 25.682 casos de fallecidos (10.438 por cáncer y 5.125 por enfermedad cardiovascular) de entre los 451.151 participantes estudiados durante más de 13 años.
Según los resultados, el consumo combinado de frutas y verduras de más de 569 gramos al día reduce el riesgo de mortalidad en un 10% y lo retrasa en 1,12 años con respecto a un consumo inferior a 249 gramos diarios.
El consumo de frutas y verduras de más de 569 gramos al día reduce el riesgo de mortalidad en un 10% y lo retrasa en 1,12 años.
Fruta para el corazón
Como consecuencia de una alimentación rica en frutas y verduras, el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular se reduce un 15%. Además, más de un 4% de los fallecidos por esta causa se podrían prevenir consumiendo más de 400 gramos diarios de estos alimentos.
Al considerar el consumo de frutas por separado, no se observó una reducción significativa del riesgo, mientras que el consumo de verduras sí se asoció por sí solo con un menor riesgo de mortalidad, que incluso fue más importante para las verduras crudas: un consumo elevado implica un 16% de reducción del riesgo de mortalidad.
“En relación con la mortalidad por cáncer, no se encontró una reducción estadísticamente significativa del riesgo, si bien será necesario evaluarlo según localizaciones específicas de cáncer”, añade Sánchez.
La reducción del riesgo de mortalidad fue mayor en los participantes que consumían alcohol, en los obesos y en los fumadores
No obstante, subraya la experta, dado que el consumo de frutas y verduras se asocia con el riesgo de algunos cánceres –de colon y recto, estómago, pulmón, etc.­–, es de esperar que su consumo también tenga un efecto positivo sobre la mortalidad por estos tumores.
Más efecto en personas con malos hábitos
La reducción del riesgo de mortalidad por el consumo de frutas y verduras fue mayor en los participantes que consumían alcohol (en torno a un 30-40% de reducción del riesgo), en los obesos (20%) y “posiblemente” también en los fumadores.
Tal y como añaden los autores, este efecto positivo probablemente sea debido a su alto contenido en antioxidantes, que actúan paliando el estrés oxidativo inducido por el alcohol, el tabaco y la obesidad.
“De esta manera, estos grupos de población se podrían beneficiar especialmente de los efectos positivos que ejercen las frutas y verduras sobre la prevención de las enfermedades crónicas y el riesgo de mortalidad por estas dolencias”, concluye Sánchez
Referencia bibliográfica :http://www.agenciasinc.es

Los ácidos grasos omega-3 no frenan el deterioro del cerebro

Un nuevo estudio revela que una alta concentración en sangre de ácidos grasos omega-3 no tiene beneficios para la memoria, el conocimiento o la percepción. El ensayo, elaborado por investigadores estadounidenses, incluyó a 2.157 mujeres de entre 65 y 80 años.

Nueces
Las nueces y el pescado azul son ricos en ácidos grasos omega-3./ Pauline Mak
SINC | 25 septiembre 2013 22:00
Durante los últimos años, los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 han suscitado gran interés entre la comunidad científica debido a la creencia de que podrían prevenir o retrasar el deterioro cognitivo. Sin embargo, una nueva investigación estadounidense sugiere que estos compuestos no tienen ningún efecto beneficioso en las capacidades intelectuales de sus consumidores.
Los resultados del trabajo, elaborado por científicos de la Universidad de Iowa (EEUU) y publicados esta semana en la revista Neurology, ponen en duda muchas de las hipótesis anteriores.
“Por desgracia nuestro ensayo no ha encontrado ningún efecto protector en personas mayores”, asegura Eric Amman, uno de los autores. 
Los alimentos que contienen ácidos grasos omega-3, son más saludables que la carne roja y los productos lácteos, ricos en grasas saturadas.
En el estudio participaron 2.157 mujeres de entre 65 y 80 años, adscritas a un programa de tratamiento hormonal. Un análisis de sangre inicial sirvió para determinar la concentración inicial de ácidos grasos omega-3 en la sangre de las pacientes antes del comienzo del ensayo.
A partir del tercer año, los expertos les hicieron test anuales de pensamiento y memoria para evaluar sus habilidades cognitivas en siete aspectos: velocidad de respuesta, memoria verbal, memoria visual, percepción espacial, conocimiento verbal, fluidez en el habla y memoria en el trabajo.
Al concluir el ensayo, los científicos no encontraron ninguna diferencia en la evolución de las capacidades cognitivas entre las mujeres que presentaban niveles iniciales altos de omega-3 en sangre y aquellas que los tenían más bajos. Tampoco hubo ninguna distinción en cuanto a la velocidad en que estas habilidades disminuían como consecuencia de la edad.

Las investigaciones continúan

A pesar de estos resultados, los expertos no recomiendan a la población que cambie su dieta basándose únicamente en sus hallazgos, puesto que “los científicos continúan estudiando la relación entre los ácidos grasos omega-3 y la salud cardiovascular”, señala Amman.
Por otro lado, los alimentos ricos en estos compuestos, como las nueces y los pescados azules como el salmón, representan “una opción más saludable que la carne roja o los productos lácteos que contienen gran cantidad de grasas saturadas”, recalca el científico.